Una mañana un viejo Cherokee le contó a su
nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe.
Él
dijo, "Hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos
nosotros".
"Uno
es Malvado - Es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia,
autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso
orgullo, superioridad y ego.
"El
otro es Bueno - Es alegría, paz amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad,
El
nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo:
“¿Qué
lobo gana?”
El anciano le respondió: “Ambos, porque si yo alimentase solo al lobo
blanco, el lobo negro se escondería en la oscuridad y apenas me distrajera un
poco, atacaría mortalmente al lobo bueno. Al contrario, si le presto atención e
intento comprender su naturaleza, puedo utilizar su fuerza cuando la necesite.
Así, ambos lobos pueden convivir con cierta armonía”.
El nieto estaba confundido: “¿Cómo es posible que venzan ambos?”
El anciano Cherokee sonrió y le explicó:
“El lobo negro tiene algunas
cualidades que podemos necesitar en ciertas situaciones, es temerario y determinado, también es
astuto y sus sentidos están muy aguzados. Sus ojos acostumbrados a las
tinieblas pueden alertarnos del peligro y salvarnos.
Si le doy de
comer a ambos, no tendrán que luchar encarnizadamente entre sí para conquistar
mi mente y así yo podré elegir a qué lobo recurrir en cada ocasión”.

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