sábado, 24 de octubre de 2015

CASI TE ROZO

Pienso en ti en este silencio  y presiento tus dedos acariciándome como si fuera el sonido lento de las notas de un piano


domingo, 18 de octubre de 2015

ERES

Eres  tempestad en mar  tranquila y calma en aguas bravas
Eres la voz de la calma que acaricia mi corazón
Eres la furia que cabalga en mi interior
Eres más que calor, un volcán en erupción
Eres  fuego,  explosión química en mi piel
Eres suave ternura, eres amor y pasión
Eres tenaz y eres arrebato
Eres pimienta y azúcar un manantial de pasiones

Eres tú esa persona que me desborda por todos lados
Que me hace sentir  nuevos sentimientos y emociones
Eres tú quien me hace suspirar y me arranca sonrisa cada día
Eres tú  a quien quiero amor mío

Eres la sonrisa que se refleja en mi espejo



lunes, 5 de octubre de 2015

Cobijo de lobos



Cada año llega un momento en que los arboles de hojas caducas se desprenden de sus hojas, es el anuncio que se asoma el otoño, es la estación en las que los arboles entran en un periodo en que duermen tomándose su tiempo para formar hojas nuevas, en poco tiempo volverán a vestir sus ramas desnudas sigilosamente pero a la vista de todos se va preparando para cuando llegue el momento de anunciar la primavera, existen de diferentes especies y diferentes edades destacándose entre ellos, viven en competencia por el espacio y los nutrientes del suelo sobreviviendo los mas fuertes.

La naturaleza nos regala bosque, cobijo y alimento de muchos seres que aunque no los veamos salen por las noches, es un mundo lleno de vida proporcionando a los seres vivos los recursos necesarios  para su superveniencia...Cuidémoslo porque son los pulmones de nuestro mundo


POEMA DEL ÁRBOL 
Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
te erguiste en desnudez y desaliento,
sobre una gran alfombra de hojarasca
que removía indiferente el viento… 
Hoy he visto en tus ramas la primera
hoja verde, mojada de rocío,
como un regalo de la primavera,
buen árbol del estío. 
Y en esa verde punta
que está brotando en ti de no sé dónde,
hay algo que en silencio me pregunta
o silenciosamente me responde. 
Sí, buen árbol; ya he visto como truecas
el fango en flor, y sé lo que me dices;
ya sé que con tus propias hojas secas
se han nutrido de nuevo tus raíces. 
Y así también un día,
este amor que murió calladamente,
renacerá de mi melancolía
en otro amor, igual y diferente. 
No; tu augurio risueño,
tu instinto vegetal no se equivoca:
Soñaré en otra almohada el mismo sueño,
y daré el mismo beso en otra boca. 
Y, en cordial semejanza,
buen árbol, quizá pronto te recuerde,
cuando brote en mi vida una esperanza
que se parezca un poco a tu hoja verde… 
Antonio Machado